Mujeres enfrentan presiones financieras por cuesta de enero

La organización Ola Violeta presenta su primer reporte de 2026 sobre cómo el inicio de año impacta de manera desproporcionada a las mujeres, sobre todo a las jefas de hogar.

En enero, los indicadores económicos adquieren relevancia porque los hogares
enfrentan reajustes de gasto después de las compras de diciembre y eso coincide
con obligaciones recurrentes que presionan los presupuestos de las familias.

En enero de 2025 el Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC) registró
una inflación mensual de 0.29% y una inflación anual de 3.59%, según el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI)

Asimismo, el INEGI reportó que, entre la primera y la segunda quincena de enero de 2025, el INPC aumentó 0.12%. Estas cifras describen el movimiento de precios de una canasta
representativa del consumo de los hogares mexicanos en ese mes.

Para entender por qué enero pega más a las mujeres, no basta con el dato general, sino hay que mirar en qué se gasta, comentó María Elena Esparza Guevara, fundadora de Ola Violeta.

La economía del cuidado —que sostienen mayoritariamente las mujeres— está compuesta por rubros sensibles a precios, entre ellos comida, transporte, energía, vivienda, salud, higiene. Son gastos que no se pueden recortar sin costos humanos tangibles. Y cuando el hogar depende de un ingreso bajo o variable, incluso una variación pequeña al alza en el índice de precios se traduce en decisiones difíciles: qué se compra, qué se pospone, qué se sacrifica

“Para las mujeres que sostienen sus hogares, el ajuste en inicio de año es
más costoso: implica más horas, mayor desgaste e incertidumbre y, muchas
veces, menos derechos”, aseguró Esparza Guevara.

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Enero es más caro, pero, además, las mujeres llegan a enero con menos ingreso. En el tercer trimestre de 2025, 47.1% de las mujeres ocupadas obtuvo
hasta un salario mínimo, contra 34.3% de los hombres en la misma situación. En el
mismo corte, 39.5% de la población ocupada total percibió hasta un salario
mínimo, medido en salarios mínimos equivalentes con base en los datos de enero
de 2025. Estas cifras describen la concentración de las mujeres en el piso de
ingresos laborales reportados por la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE).

Un hogar con mayor proporción de mujeres en el tramo de hasta un salario mínimo tiene menor margen para absorber alzas de precios en rubros cotidianos que ocurren en enero. Si casi la mitad de las mujeres ocupadas está en el tramo más bajo, el aumento de cualquier rubro básico se vuelve proporcionalmente más pesado.

Y cuando esa mujer sostiene un hogar —o aporta el ingreso principal— la cuesta se convierte en pendiente: cada gasto tiene menos amortiguación, indica Ola Violeta en su primer reporte de 2026 titutlado ‘Cuesta, y cuesta más a las mujeres‘, que analiza cómo el inicio de año impacta de manera desproporcionada a las féminas.

La organización identifica que cuando se pone la lente en el género, la supuesta
neutralidad de la cuesta de enero se rompe, ya que en este mes se concentran
obligaciones que arrancan con el calendario: reinscripciones escolares, útiles,
uniformes, transporte escolar, consultas médicas postergadas, pagos de servicios,
ajustes en el costo de la renta y reposición de alimentos tras las fiestas.

A la salida de los gastos decembrinos, el conjunto de presiones recae de manera
desproporcionada sobre las mujeres, y cuando la cabeza del hogar es femenina,
ese peso se intensifica porque el hogar entero depende de una persona que suele
tener menos ingresos y menos respaldo institucional.

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