PTU: ¿Dinero extra o el primer ladrillo de tu patrimonio?

El ahorro formal y la inversión inteligente en instituciones sólidas son las herramientas que permiten que el esfuerzo de un año de trabajo se convierta en bienestar duradero para tu familia.

Cada año, entre mayo y junio, millones de trabajadores en México reciben la Participación de los Trabajadores en las Utilidades (PTU).

«La PTU es un derecho de los trabajadores; se calcula con base en el 10% de la utilidad fiscal y se distribuye considerando los días trabajados y el salario percibido», explicó Alejandro Lomelí Razo, director de Finanzas de Valladolid Caja Financiera.

Aunque este ingreso extraordinario suele recibirse con entusiasmo, las estadísticas advierten un fenómeno preocupante: cinco de cada 10 pesos se esfuman en consumo inmediato o pago de deudas corrientes, sin generar un valor real a largo plazo.

Para el directivo, el problema radica en la percepción del recurso: “Lo preocupante es que la gente ve este recurso como un salvavidas, cuando debería ser un pilar para construir estabilidad financiera».

Esta falta de visión patrimonial se refleja en las estadísticas nacionales. Datos de la Comisión Nacional para la Defensa y Protección de los Usuarios de Servicios Financieros (CONDUSEF) indican que una parte importante de la fuerza laboral usa estos fondos para gasto corriente o pago de deudas, mientras que el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) estima que menos del 40% de los mexicanos mantiene un ahorro formal.

«En un entorno de inflación y poca cultura del ahorro, este ingreso puede ser el inicio de algo más grande: un negocio, una herramienta de trabajo o simplemente la tranquilidad de tener un respaldo. La decisión está en cada persona. Nuestro llamado es claro: no lo veas como dinero extra, sino como una oportunidad«, expresó el directivo.

Son cooperativas alternativas para el ahorro y la inversión

Existen alternativas para que tus utilidades no desaparezcan en el consumo de corto plazo: por ejemplo, puedes crear un fondo de emergencia, capitalizar un pequeño negocio, invertir en herramientas de trabajo o maquinaria para impulsar una actividad productiva.

En este sentido, Alejandro Lomelí Razo señaló que las instituciones cooperativas, como Valladolid Caja Financiera, ofrecen un modelo de crecimiento compartido donde el dinero trabaja para el socio y se queda en su comunidad.

“Esto va más allá de recibir dinero; es decidir si lo vas a consumir o a multiplicar”, comentó Lomelí, quien añade que hay alternativas accesibles para transformar el reparto en una inversión productiva: desde capitalizar un pequeño negocio o crear un fondo de emergencia, hasta invertirlo en herramientas de trabajo o maquinaria para desarrollar una actividad productiva.

De acuerdo con estimaciones del Banco de México (Banxico), los hogares que destinan al menos 20% de sus ingresos extraordinarios al ahorro tienen mayor resiliencia financiera.

Asimismo, las cajas de ahorro o instituciones cooperativas ofrecen rendimientos competitivos y condiciones flexibles frente a la banca tradicional, particularmente para sectores que no siempre tienen acceso a productos financieros formales, comentó el director de Finanzas de Valladolid Caja Financiera.

“La diferencia es que aquí el dinero trabaja para ti, pero también se queda en tu comunidad. Es un modelo que busca crecimiento compartido, no solo individual”, afirmó.

Cabe destacar que el ahorro local se canaliza hacia crédito productivo dentro de las mismas regiones donde operan las cooperativas.

Lomelí Razo agregó que el modelo de las cajas de ahorro está centrado en el bienestar del socio, ya que brinda esquemas de inversión accesibles donde el objetivo es el crecimiento compartido y no solo el individual.

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